martes, 22 de marzo de 2016

"LAS TETAS DE LA PREYSLER"

¿Bueno qué? ¿Superado el primer asalto? ¿Os habéis comido tó y os habéis bebido hasta la pez? ¿Todavía queda algún langostino por ahí suelto? Venga coméroslo ¡que va a empezar a oler ya! Como lo dejéis mas días es capaz de abrir el taper él solico e irse a vivir al rincón de abajo a la derecha, ese que nunca miráis, allí junto al limón incorrupto y seco del año 2014. La cena bien, imagino. Seguro que acabasteis hablando de política, discutiendo con el cuñao de turno ¿no? Venga, venga, que a mí no me engañáis hombre, que ya nos conocemos.
Bueno pues daros tiza que en menos de una semana y sin casi haber limpiado las tripas de la cena de Nochebuena, tenemos aquí la queridísima Nochevieja. Esta sí me gusta a mí, jajaja, vaya si me gusta. Venga no me engañéis… ¿Quién no ha llegao tostao alguna vez a la cena de Nochevieja? Bueno, algunos llegan tostaos todos los años, pero esos son caso aparte. Además, esto también va con la edad.
Pero ese ‘puntete’ de como que te has pasao tres cervezas, dos cubatas y la última copa de champán en el bar de toda la vida, ese bendito puntete, todos lo hemos llevado alguna vez a la cena de Nochevieja… Que llega uno ¡como pa cenar! Lo que tienes es ganas de acostarte, o en el peor de los casos, de morirte.
Y es que estás en el bar y cuando dices de irte ves a la amiga que llevas sin ver desde el día de tu boda y venga, dos besos, y cuéntame dónde andas hermosamía, que después de China y Tenerife te perdí la pista. Y haces otra intentona y aparece el primo lejano que ya te ha pedío un cubata y no te quedan más cojones que tomártelo. Y en la tercera intentona, ese amigo cansiiiiino que te engancha del traslape y te habla con la boca pegá a la oreja como si te fuera a sorber el tímpano cual caracol de la feria de Albacete. Y es que no se oye nada la conversación porque el dueño del bar se ha tomao cuatro cacharros tamién y le ha dao el subidón y te ha puesto la típica canción de ‘Un año más’ de Mecano a lo que da el amplificador, o sea, con la ruleta pa la derecha del tó y la regleta de la mesa pa arriba.
Es en ese momento en el que estás tan agustico cuando de repente se para la música del tó, así como en seco, y en ese mismo momento tú sueltas a voz en grito: “¡Venga, pon la última del año!”. Y te quedas solo, solooooo, ya se ha ido todo el mundo de golpe, se ha quedao el local vacío en menos tiempo que se persigna un cura loco, los camareros en vez de abridores tienen cepillos en las manos y te están barriendo los pies, literalmente. La madre del cordero, ooootra vez cerrando el bar hasta en Nochevieja, con casi los mismos de siempre…¿Y qué? ¿Y cuánto vale eso? Eso no tiene precio, pero eso sí, ¡a ti no hay quien te quite el puntete!, ¡estás tú ahora pa cordero en salsa!
Todo esto que os cuento a mí se me terminó el año que nació mi hijo, pero lo recuerdo y añoro con la misma intensidad y me gusta revivirlo, y sé que algunos os sentiréis identificados conmigo.
Y comienza la cena. La última cena del año y como siempre con bandejacas de condumio como si fueran a prohibir la comida al día siguiente. Así es que armaros de valor y venga otra vez con el jamón, el canapé de salmón, los patés y arreando con el corderazo ahí a tope-caldera. Y venga vino y venga alegría y venga también alguna ‘lloraera’ y algún mal rollo si alguno hace ‘vino de llorar’, y se acuerda de alguno que ‘falta’, que aquí como decía mi padre: “Esto está mu bien inventao hijo mío, y desde que naces ya llevas papeletas y cada año te dan un puñao más, seas rey o mendigo”.
Y cuando estás aún con el tiramisús en la boca resulta que se te han echao las doce encima y toca comerse las uvas. Esto es otra historia dentro de la historia. ¡Vamos a ver, que yo no tengo nada contra los alicantinos!,  ¡nadaaaa!, pero ¡que las uvas Vinalopó no te caben en la boca al ritmo de las campanas, a no ser que seas como yo,una trituradora humana!
Aquí en La Mancha siempre se han comido las uvas de la zona, de las que se guardaban ‘pa colgar’. Y esas uvejas colgás de septiembre a diciembre se quedan como las tetas de la Preysler sin silicona: ‘Engorruminás’. Esas uvas son ideales para las campanadas, pero las alicantinas son más gordas que las castañas de Carrizo. Te atragantas sí o sí y más si hay alguno haciéndote momios y risas.
Luego en la familia también está el típic@ que masca la granilla. ¡Nada, que no saben comer uvas! En plena Mancha, tiene delito eh. Y venga a ronchar granillas, con lo áspero que es eso. ¡Se trata de no pisar la uva con los dientes hasta el final, copón! ¡Que no es tan difícil! Pa los delicaetes del tó ya están las de bote, en almíbar, que digo yo: ¿habrá quien se coma esas uvas en Nochevieja? Y se ve que sí, porque en el súper de enfrente de mi casa llevan puestas más de un mes. Y luego están los que despiden el año con lacasitos gominolejas, ¡ahí ya ni me pronuncio!
Y ahora viene el gran dilema: ¿en qué canal se ven las campanadas? Cuando no teníamos nada más que la Televisión Española era casi lo mejor, porque no quedaba más remedio que verlo ahí. Pero aaaaamigo mío, ahora hay muchas opciones y seguro que en algunas casas hasta se discute por eso. Me imagino a alguna señora viendo las campanadas en la primera con ese hombre que toda madre soñaría por yerno (Ramón García) y el marido en la cocina en la tele pequeña viendo a la salá de la Pedroche en La Sexta con menos ropa que un niño Jesús… Ale ale, pa gustos colores.
Y hablando de gustos, lo que da gusto es ver es esa Puerta del Sol a reventar con la gente contenta, llena de alegría con esos gorros de Papá Noel, esos cuernos de reno con todos los extras: luces, brillantinas, etc. Esa imagen siempre la he visto en televisión y cuando tenía entre 18 y 28 años recuerdo que pensaba: “¡Qué envidia estar ahí!”. Entre los 29 y los 40 pensaba: “¡Que pereza ir ahí!”. Y este año, por ejemplo, y sintiéndolo mucho, pensaré: “¡Qué miedo estar ahí!”.
Es en ese momento en el que empiezan los nervios: tilintilintilintilin. Los cuartos (cuartos es lo que nos hacen falta, que la lotería no ha dao ni pa un café) y ya enseguida las campanadas; claaaan, claaaan. Y algún listo dice: ¡No, no, que eso son los cuartos! Venga ya hombreeeee y la gente ya se lía con los cuartos, los quintos y su puta madre. Algunos empiezan antes, otros llevan cuatro campanadas y no han empezado, otros se atragantan o empiezan a escupir granilla, a otros les da la risa o la tosiquera y alguno se va al baño a pegar la bocaná, la de las uvas no, la bocaná de los últimos cubatas del bar del amigo.
Pero cuando acaba toda esa emocionante y cómica liturgia en la que cambiamos de año, a casi todos se nos escapa una lagrimeja de emoción. Yo la tengo catalogá como la lagrimeja de que en el fondo somos ‘güena gente’, cada uno con nuestras caunás. Personas, tipejos, hombres, mujeres y locos bajitos mezclados en este fantástico paísque tanto trabajo nos va a costar, por mucho que nos empeñemos, en desmembrar y en echar abajo.
Y nada, a partir de ahora comienza la noche loca. En mi época de mocedad, con el bocao del turrón ya me estaba tomando un café en el Bloody y luego, o bien fiesta privada, o a la Tía ElisaDulce y recorrido de bar en bar hasta acabar en la churrería dePilar la churrera, frente a la esquina de Rogero, a las seis de la mañana, en estado fino filipino y con la corbata en la frente. Hoy en día, la gente jovenzuela, la muchachada (me gusta mucho ese palabro), sale a partir de las tres y media y se van a un local y hasta las seis no entran en los bares… Costumbres que cambian, generaciones que cambian, la finalidad la misma: beberse hasta el agua de los floreros y darle la bienvenida al nuevo año.
Bueno ya termino que me pongo mu cansino. Desde Socuéllamos Digital OS DESEO que vuestros sueños se cumplan porque, como dijo William Shakespeare, “un hombre que no se alimenta de sus sueños envejece pronto”. OS DESEO que realicéis vuestros viajes porque, como dijo Carlo Goldoni, “el que no sale nunca de su tierra está lleno de prejuicios”. OS DESEO mucha salud porque, como dijo Le Bouvier de Fontenelle, “la salud es la unidad que da valor a todos los ceros de la vida”. Y FINALMENTE OS DESEO ¡que os comáis y os bebáis to, que lo peor es morirse uno!... Esa frase es mía.
FELIZ 2016
PD: Desde aquí, y como me afecta directamente, quiero hacer un especial reconocimiento a toda esa gente que en ese último día y, sobre todo, en esas últimas horas del viejo y primeras horas del año nuevo, están trabajando para que todo esto rule. Médicos de guardia, enfermeros, gente que está de guardia como farmacias, bomberos, policías, Guardia Civil, recepcionistas, taxistas y, sobre todo, a esos a los que tanto admiro yo… ¡Mis benditos camareros! Haced el favorcico de no darles mucha guerra esa noche.

¡FOFISANOS Y GORDIBUENAS!

A mí si me veis por la calle andando y sin saber lo que peso, es  decir, así ‘a ojo de buen cubero’, vosotros como cualquier persona normal, imagino que más o menos tenéis claro que estoy más cerca de los cien kilos que de los cincuenta, ¿no? Pues en cualquier tienda Zara o similar no lo tienen claro. Eso sí, guapas son muy guapas todas y todos, y qué bien peinados y qué profesionales parecen, con esa soltura y ese desparpajo pa doblar veinte camisetas sin siquiera mirarlas en ‘cerocoma’ segundos.¡Pero almacántaroooo! ¿No te das cuenta que soy un bollagas? No me des camisas‘entallaetas’ que me voy a acordar de tu family cuando entre al probador.
Parece que les luce, oye. Parece que dicen: “mira, ya viene por aquí el ‘bolsas’ éste, vamos a darle unas cuantas camisas entallás y con el cuello pequeño pa que no le entren ni los tocinos, ni las cocochas”.
¡Pues mira, guapita de cara, si he pasao ha sido casi por mirar! Porque yo cuando voy a Albacete, por ejemplo, es a que me afilen las tijeras de la peluquería y a darme un homenaje de tapas en la Higuerica o algún bar similar. Si encima que vengo dándome un paseo pa que se me baje la comida y paso a mirar algo, me recibes así, me doy media vuelta y me meto en una cafetería a tomarme un café y media docena de susos, y ya se te ha acabao el ‘blas fridayn’.
En el pueblo no pasa eso. Aquí nos conocemos todos, y si vas a un comercio del pueblo a por una camisa y eres gordo, te sacan una camisa pa gordos. Y si eres flaco, pues una con menos tela, la entallaeta por ejemplo.
Bueno, luego también imagino que hay ‘gente pa tó’, que todos tenemos algo (algo mal dentro de la cabeza me refiero)… Vaya, que hay algunos como yo, o más bollagas aún, que llevan las camisas esas. ¡Pero hermoso míoooo! ¿No te das cuenta que pareces un botijete? Se ve que no. A lo mejor se ha apuntado al gimnasio, lleva una semana, ya se ve más escurriete y se ha lanzao en plancha con la camisa entallá. Bueno, con la camisa entallá, los mocasines amarillos y los vaqueros de pitillo rosa.
No me negaréis que no hay modas feas, como esa de los vaqueros de colorines, que hace dos años en el Domingo de Ramos parecía la plaza ‘El mundo de fantasía de mi pequeño pony’. Otro año empezaron a crecer los caballos de Ralph Lauren y faltaba camisa, y hubo una temporada que venían todos los polos con una banda cruzá que parecía que se bajaba la gente del coche con el cinturón de seguridad puesto ¡Ay madre qué modas!
No os ofendáis por todas estas observaciones, vuelvo a lo de antes (todos tenemos algo). Yo por ejemplo soy un tacaño comprando ropa de siempre. Me puede durar una camisa años, pero no uno ni dos, y me parece todo carísimo. Lo mío ya es de mirárselo,a mí me parece caro hasta el Primark. Siempre pongo el mismo ejemplo: a mí una camisa de más de veinte euros me parece una puñalá, es que me cuesta sacar la cartera. Ahooooora bien, llévame a un bar y ponme buenas viandas y buenos caldos, y más viandas y más caldos, y buenos postres y si me pides cincuenta como si me pides sesenta.
Con los años nos volvemos más maniáticos. Yo no sé si será la famosa crisis de los cuarenta, pero cada vez me da más igual todo. Ahora bien, lo que me molesta, me molesta más que antes ¡Me estaré haciendo viejuno!
¿Os habéis fijado, volviendo a lo de antes, cómo nos manejan para llevarnos al terreno del consumo? Ahora a los que estamos gordotes nos llaman ‘fofisanos’ ¿Pero esto qué pijo es? ¿Fofisano? ¿Pa qué, pa que me conforme? ¿Pa que no me dé cargo de conciencia? De eso nada, estoy gordo. Llámame gordo, berzas, bollagas, cebolla, fondón, rollizo… ¿Pero qué es eso de fofisano?
Y cuando aún no había asimilado lo de fofisano, me entero que hay otro término para las mujeres, agárrate que chispea: ‘Gordibuena’. ¿Pero esto qué es? Yo no doy crédito a estos nuevos términos. Vamos a dejarnos de tonterías y hacedme caso: esta Navidad vamos a meternos una buena ensalá de omeprazol aliñada con almax y resalín y secrepat reforzado. A partir de ahí, buenos almuerzos gacheros, buenos embutidos, salid a comer, a cenar, a esas cenas de empresa y esos eventos familiares donde en la mesa no faltan los puñaos gordos de langostinos con mayonesa de esa casera pa comérnosla a cucharás.
Esos ibéricos, esos quesos, esos patés, ese marisco, esos buenos chuletones. Regadlo con buenos caldos españoles, si son de La Mancha mejor, y luego vamos a emplearnos con esas bandejas de ‘chocolón de turrate’ y de ‘mazapitas de figurán’. Esos mantecaos, pastafloras, rolletes de anís, y demás menesteres locales. Zampemos Ferreros Rocher cual sapirujos y rematemos la faena con unos litros de guiscolas o gintóniles, como si no fuese a haber mañana.
Porque el día 20 igual cambiamos de presidente, o igual no. O igual no se ponen de acuerdo pa cambiar. Pero es que el día 22, igual nos hacemos millonarios, o igual no, o igual nos vemos negros también pa llegar a fin de mes. Pero lo que se lleve el cuerpo, que se lo lleve con alegría ¡A ‘vuelcabombona’!...
Y si luego no os entra el vaquero ni con mantequilla, o tienen que tirar tu madre y tu suegra de la cremallera del vestido en nochevieja pa cerrarla, o le tenéis que poner un suplemento a la goma de la pajarita pa que dé la vuelta al gaznate o entraros la camisa con calzador (aunque no sea entallá), no os sintáis desconsolados ni afligidos. Al fin y al cabo no habéis engordado, vuestro cuerpo ha sufrido una metamorfosis y os habéis convertido en unos fofisanos y en unas gordibuenas.
FELIZ NAVIDAD A TOD@S
PD: Y seguid haciendo deporte, que yo no quiero ‘quitar voluntades’, pero si salís de ‘running’ echaros papel.

RUNNING BLINKING BARRING

¿Os habéis fijado en que cada vez la gente hace más deporte, sobre todo bici y running? Bueno, eso de running es ni más ni menos que correr pero echándole unas pocas ‘perretas’ a la equipación.
Hace unos años me dio por correr. Bueno, correr correr tampoco lo diría yo. Vamos a decir que me pegaba unos trotes, sin los artilugios que se llevan ahora, que más que corredores parecen extraterrestres con tanto fosforito, luces de señalización, gafas, geles de glucosa, ‘reloj pulsímetro, tensiómetro, tiempómetro’, GPS,  cascos para música… ¡Joder, que un día de estos van a salir ya con el desfibrilador incluido!
A los que somos un poco ‘cebollos’ como yo nos cuesta correr. Bueno, nos cuesta hasta andar. Yo me considero una persona muy vital, pero lo que es pa el deporte nací cansao. De pequeño sí que jugaba en el equipo de baloncesto y llegué a jugar en elSocuéllamos, creo que infantiles o alevines. A nivel de pueblo no había quien nos mojase la oreja pero era salir del pueblo y nos metían unas somantas que pa qué.
Bueno que me voy del hilo. Casi siempre me iba a dar unos trotes por la mañana, pero ese día no madrugué y decidí salir después de comer. Así es que, ni corto ni perezoso, me puse mi equipación consistente en unos pantalones de esos tipo mallas, camiseta suelta pa esconder las lorzas (seguro que de alguna marca deportiva tipo ‘Bifiter’ o ‘Caty Sark’), zapatillas de segunda mano heredadas de mi cuñadísimo Alumbreros y un mp3 con musiqueja.
Era invierno o primavera, no lo recuerdo bien, pero si os sirve de referencia fue aquel año en que tanto llovió, se desbordó el río Córcoles y el carreterín se llenaba de ríos de gente (valga la redundancia) que se acercaba a ver aquel espectáculo. En esa época yo vivía en la calle Amargura (deberían prohibir poner esos nombres a las calles). Bueno, el caso es que salía de mi casa, cogía la calle Nacimiento y me iba hasta el carreterín del Monte de la Raya y volvía por la carretera. Pero ese día ocurriría un acontecimiento que haría de mi ‘momento deporte’ una aventura o más bien una desventura.
Dicen que cuando corres, en la base del cerebro se producen unos neurotransmisores opioides que se llama endorfinas y hacen sentirnos bien. Se conoce que ese día las endorfinas se pusieron de acuerdo y se fueron todas juntas de juerga a mi intestino.
Podéis imaginar que el tema de hoy es un poco escatológico. El que no quiera que no siga leyendo, ‘no dirís que no los lo digo’.
Salí corriendo despacico y nada más comenzar me di cuenta que no había cogido el móvil, pero me dio pereza subir a por él. Así es que seguí con la marcheja y cuando llevaba como un kilómetro, noté un pequeño retortijón en la tripa, pero no le hice mucho caso. Continué, pero al avanzar otro poco más me dio un dolor muy fuerte en la barriga y noté como se me estremecía todo por dentro. Los retortijones eran muy fuertes y no me permitían correr, así es que decidí caminar, pero ni con esas. Me tuve que parar y la sensación no pudo ser más clara: me cagaba.
¿Hay algo más desvalido que un ser humano cagándose y sin sitio ni papel? Claro claro, algunos diréis: ¡el campo es muy grande, en cualquier sitio paras y plantas un pino!Pero aaamigo mío, recordad que hay mucha gente caminando, casi todo mujeres de las que salen a andar después de comer. Iban a ver el desbordamiento del Córcoles y como no apretase bien los molletes iban a presenciar otro tipo de desbordamiento y lo de plantar un pino menos aún, aquello no venía en estado sólido.
Imaginaros la situación: estoy a mitad de camino entre el río y mi casa, parado de pie con las piernas cruzadas y un sudor frío que me corre por la frente. Yo para disimularme agacho a hacer estiramientos, y las hermanas pasan por mi lado y se me quedan mirando como diciendo ¿este tío que hace? Y saludan, claro. ¡Buenas tardes! Y yo pensando: ¡No lo sabe usted bien señora, no lo sabe bien!
Los apretones eran como las contracciones de las embarazadas, se pasaban y yo me arrancaba corriendo sin separar mucho los glúteos para que no se escapase unachorrilá. Y notaba cómo venían las nuevas contracciones. ¡Ay madre que ratico más malo! Y oootra vez me paraba y hacía mis ‘estiramientos’. A lo lejos veo un coche de alguien conocido que tiene una viña por ahí. ¡Mi salvadooor! Pero cuando se va acercando a mí, pienso: ¡A ver Javi, no te engañes, no llegas al pueblo con ese Aliens en tu cuerpo ni loco! La explosión es inmediata y a ver cómo le dices a este buen hombre: “Casiano, llévame a mi casa haz el favor pero me voy a cagar en tu coche”. ¡Sí sí, ese Casiano que casi todos estáis pensando! Así que aquel Nissan verde pasó cerca de mí y yo le saludé haciendo mis estiramientos con los molletes apretaos…
Allí me quedé un ratico sudando la gota gorda. Un ratico que a mí se me hizo larguíííísmo hasta que pasaron varios grupos de andarinas y se hizo un hueco lo suficientemente grande para meterme campo a través, pegando blincos cual ‘jabalí en sembrao’ en una tierra embarrá, empozándome hasta las canillas,  buscando la parte de atrás de una casa para que nadie me viese desde el camino. Imaginaros como me puse.  Quien me viese diría: “¡Éste se mete por el barro y tó, qué deportes más extremos!” ¡Acababa de nacer el ‘running-blinking-barring’! Menuda pinta tenía que tener, mezcla de Mr. Bean y bufón de la corte. ¡La madre que parió a Panete!
No daré muchos detalles, el resto ya lo podéis imaginar. En unos segundos realicé aquel exorcismo y eché de mí aquel desecho nuclear y radiactivo del que no daré descripción para no herir la sensibilidad del lector. Eso sí, se me pusieron los ojos en blanco como a la escultura del ‘Éxtasis de Santa Teresa’ de Bernini.
Tan sólo quedaba llegar a mi casa. Eso era pan comido. Cuando nadie me veía corría espatarrao, como si acabara de hacer el Rocío subido en una mula gorda. Y cuando venía gente corría normalito resbalando mis glúteos como si de dos truchas se tratara y me alejaba de los transeúntes para no aromatizarlos. Al llegar al portal, por supuesto evité el ascensor y cuando me duché y volví a bajar una vecina me dice: “oye, ¿te has dado cuenta que últimamente huele mucho a atarjea?”, y le dije: “Sí sí, sobre todo hoy”.
En verdad os digo que si salís a correr por ahí os llevéis un poquito papelejo aunque sea de periódico, a no ser que como yo queráis pasar una tarde de deporte ¡QUE TE CAGAS!

LOS ESTUDIOS DE GUISCONSIN Y MASACHUSES

Vamos a ver, vosotros -y cuando digo vosotros me refiero a los que tenéis de treinta años parriba-, vosotros cuando ibais al cole, ¿en vuestra clase había algún alérgico a algo?, porque en mi clase no había ninguno. Aunque claro, pensándolo bien, lo que pasaba es que casi seguro que había pero no lo sabían ni ellos. Ahora haciendo memoria recuerdo que a uno siempre le estaba doliendo la barriga, le daban unas“espertugás” que se ponía más blanco que Iniesta, seguro que era celíaco la criatura.
Había una muchacha que de vez en cuando pegaba una “aguarentá” y echaba toooooda la leche. La pobre  parecía un gato bodeguero dando arcás en seco. Decía el profesor: “Eso es que se le ha avinagrado la leche”. ¿Avinagrado la leeeecheee?, ¡amos nomejodas! esa pobre chica seguro que era una intolerante a la lactosa.
Y otro que tenía unas estornudaeras que como se descuidase se le salía la cabeza de encima de los hombros y siempre con la vela colgando de la nariz y cuando llegaba al labio una de dos, o sorbía o chupaba… ¡Pues eso! un  alérgico en potencia, ¿a qué? y qué sabe nadie, al polen, al polvo… a lo mejor el muchacho tenía alergia al colegio, o al avinagrado del maestro.
Al colegio se le puede tener alergia, ya lo creo, y a cualquier cosa. Basta con que aaaaaalguien  haga un estuuuudio en el que se afirme esto. Eso sí, ese estudio tiene que estar realizado y avalado por una universidad importante, aunque sea inventá. Os pongo un ejemplo… -inventao por supuesto- (esto pa que haga más gracia hay que leerlo con voz de pito o una pinza en la nariz, como el corresponsal ese que casi siempre está en Roma): “Según un estudio realizado por la Universidad de Güisconsintomar dos vasos de zumo de boniato en cada comida reduce el riesgo de infarto en un ochenta por ciento”. Ale, ale, ahí tienes a miles de personas hinchándose a boniatos en crudo cuando resulta que la noticia es falsa, falsa, más falsa que la carrera de biología de Ana Obregón.  Se la han inventado, porque resulta que en Guisconsin hay excedente de boniatos y se las ven y se las desean pa venderlos y hay que sacarlos como sea. 
Yo creo que todos los estudios sean o no inventados los tienen ahí guardaicos en un cajón pa soltarlos a la luz cuando les convenga. Os voy a poner otro ejemplo, agarraros a las aneas: “Según un estudio realizado por el Institute of  Tecnology de Masachuses, orinar de pie produce impotencia”. Ale ahora vas y lo cascas, y lo sueltan así tan a gusto como el que oye llover… Pues ahí nos tienes a todos los maromos meando sentaicos en la taza del vater, como Pocoyó, cuando resulta que la noticia es falsa falsa, más falsa que Falete a dieta. Esa noticia seguro que la han difundido previo pago por la TWAFUDW (Tired Women Asociation from Urine Drop Water)… Asociación de Mujeres Cansadas de la Goteja de Orina en el Váter. Por cierto ¿os habéis dao cuenta de lo gracioso que resulta lo de Masachuses y Güisconsin escrito así en manchego?
Pues eso, que a los estudios estos hacerles el caso justo, cualquier día nos despertamos con alguna barbaridad como por ejemplo que comer jamón y chuletones de ternera y “chorimorci” produce cáncer, ¿os imagináis?… ¡Son capaces eh! Con las carnicerías que tenemos aquí en Socuéllamos, que serán de las mejorcicas de España, con ese tocinete blanco veteao y esos chorizos coloraicos brillantes, esa papada que se  churrasca en la parrilla ahí “a su amor”, sin prisas ahí, junto a las salchichillas, cerquita cerquita de las morcillas que ya lloran, ¡ahí a su amor, al amor del ascua! orilla del forro… Ayyyy madre, con una de blanco y una de tinto, pa que el “celebro” no se líe, y un pan grande y hermoso. Adiós qué hambre me ha entrao. ¡Me voy a almorzar!
Nota del autor: cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

viernes, 3 de enero de 2014

EL RINCÓN EN EL RINCÓN DE LA PLAZA

                                            

          


          Mirando un viejo calendario de 1986 deduzco que fue un frio dia 19 de Diciembre y lo recuerdo perfectamente porque habíamos hecho una  fiesta en el colegio y se nos había hecho tarde. El grupo de amiguetes  y amiguetas íbamos andando parsimoniosamente por la acera del parque de la Virgen de Loreto, hablábamos de nuestras cosas, de las cosas que suelen hablar los chavales de trece o catorce años como era mi caso… ..recuerdo ir con Pichú , Paco del Real, Felisa Lara, Marisa Martinez , Jesús Jiménez …quizás fuésemos más pero aquel día los recuerdo a ellos.

           Un enjambre de ensordecedoras vespinos pasaba junto a nosotros trasportando jóvenes trabajadoras que salían de la fábrica de Plancacor y no se quién comentó que esa noche abrían un bar nuevo, había carteles por las calles que anunciaban su apertura , carteles que eran simples fotocopias en blanco y negro y anunciaban: apertura del nuevo disco-burguer Dulce Pequeña.





           A las chicas no se si les dejarían salir un viernes  por la noche pero  sin lugar a dudas no se como me las iba a apañar, pero no me iba a acostar yo aquella noche con lo bacín que era  sin pasar a aquel cuartete.

           El nombre del local viene de una canción del desaparecido grupo Glutamato YeYé y aunque no lo creáis hace veintisiete años pero recuerdo a la perfección y con una memoria casi fotográfica el primer día que abrí aquella doble puerta pintada de rosa y con los clavos en blanco y entré a Dulce Pequeña,  no teníamos todas con nosotros lo de que nos dejasen entrar , (porque éramos unos micos)...pero nada más alejado de la realidad, no solo nos dejaron entrar sino que nos invitaron a unos minis de cerveza y a unas patatas fritas. Allí estaba Paco "el Baby" haciendo de relaciones públicas en un bar lleno hasta la cencerreta y decorado con dibujos de Mafaldas y Snoopys e iluminado con tubos de neón.





           
             La primera sensación que experimenté fue de calor, humo, olores a hamburguesa a cerveza a tabaco, pero sobre todo un fuerte olor que tiraba patrás a “buen rollo”, sonaba aquel disco de Joaquín Sabina y Viceversa en directo y yo flipaba con aquel ambiente que se metía en cada poro de mi piel y me hacía sentir tan bien!!. Quien me iba a decir que ese día mi vida cambiaría convirtiendo aquel local en mi primera casa, porque la segunda, casi no la pisaba. Con aquella edad del pavo comenzó mi andadura en el mundo de la noche, en aquellas noches locas al principio con Paco desde fuera de la barra y luego con los cracks Nieves y Ramon Laguía del que guardo tan buenos recuerdos.



            En aquella época se bebían litros de cerveza en vasos de plástico y también cubalitros, se bebían submarinos, leche de pantera, se bebía Dyc o Jotabé con cocacola, ron solo se conocía el Bacardí blanco y el que bebía gin-tonic era o bohemio o rarito, por supuesto todo en vaso de tubo y de los bajos , nada de vasos de sidra ni de copas de balón y por supuesto se lavaban a mano y con mistol, las patatas fritas eran de Collado (y se cobraban) y como mucho unos panchitos de gratis… todo esto lo cuento para que veáis la evolución.

         La música se ponía en un equipo con un plato y una pletina para cintas, y entre canción y canción por supuesto no había mezcla, los discos de vinilo a veces se rayaban o saltaban y había que darles la vuelta para escuchar la cara B. En aquellos mediados de los ochenta se  escuchaba El último de la fila, Los secretos, Mecano, los Rebeldes, la Frontera, Loquillo, Los Ronaldos, Toreros muertos , Glutamato, Nacha Pop, Héroes del silencio, en fín , me faltaría papel para ponerlos a todos y además todas las canciones se cantaban en grupo cuando la fiesta comenzaba a coger copero.









       Allí comencé a poner música y a convivir con gente casi siempre más mayor que yo de la que aprendía o desaprendía y con la que pasaba horas y horas , horas de café de cerveza de litros de conversación de licores de copas.

          Yo siempre traté de volar en solitario y comencé a montar bares por mi cuenta o a trabajar en otros, pero nunca me he desvinculado del Dulce al que tengo gran respeto y del que guardo tan gratos recuerdos. Allí he madurado , he hecho amistades , hemos cogido nuestros primeros “pedos adolescentes”, hemos vivido momentos inolvidables , cumpleaños de desfase, Navidades en las que todos los días puntuábamos, Semanas Santas con la calle llena de gente bebiendo y pasándolo bien, veranos calurosos con noches en las que se improvisaban guerras de agua, domingos en los que se abría por la mañana y se empalmaba con el café, ferias de abril bebiendo fino como cosacos, en aquel rincón hemos visto hacerse novios a amigos, hacerse y deshacerse también!!!, en ese rincón hemos vivido carnavales, pero no carnavales descafeinados, Carnavales con mayúsculas!! Hemos quedado tantas y tantas veces  para pasar el fin de semana, ahí hemos hecho las peñas para feria (nuestra marcheta y pin pan y pin pan), de ahí hemos salido para los conciertos en verano.




              Salvo los años en que comandó el local Paco o Ramón y el paréntesis en el que llevó el local Gumer y Conchi, la regencia del local en la mayor parte de estos años ha sido dirigida por “los Nieves”, Jesús y Enrique a los que admiro tanto en lo profesional como en lo personal, y de los que aunque no lo crean he aprendido bastante y a los que les debo tanto.





             Por allí han pasado amigos (dentro de la barra) con los que guardo más o menos relación y de los que han sido muy importantes en ciertos momentos de mi vida: Paco, Ramón , Jesús, Enrique,  Pablo, Angel Manuel, Joaquín, Kiki , Jose, Eric, Valentina, Dorina, Juanlu, Conchi , Gumer, Geni, Pilar…y Silvana como no , la que hoy es mi mujer y a la que conocí allí, la camarera más guapa del planeta.







            Hoy cuando he entrado a Dulce Pequeña después de veintisiete años , he sentido una sensación  muy extraña y se lo he comentado a ella , hoy he pasado a felicitarles por el aniversario a Jesus a Enrique y a Pilar, pero hoy lo he hecho con mi hijo Martín y me he emocionado, hoy no olía a humo ni a hamburguesas , no sonaba Sabina , ni había gente bebiendo minis , al neon le ha tomado la palabra el led, al vinilo el archivo digital y al cubata de Dyc-cola el Gintonic de Seagraam’s, ya no están las Mafaldas ni los Snoopys, pero queda algo flotando en el ambiente , queda la esencia , queda el rincón en el rincón de la plaza, quedan los recuerdos y queda Martín y queda Diego, y Enriquito y Gonza  y Carlitos y Conradito y los que nos toman el paso… y si que queda un olor, sigue quedando ese fuerte olor que tira patrás a “buen rollo” y ese  ambiente que se mete en cada poro de la piel y nos hace sentir tan bien!!






                                                                      18 de Diciembre de 2013

miércoles, 16 de enero de 2013

CUARTO Y MITAD DE PLUTONIO





 Algunas tardes eran idòneas para hacer "recaos" , y yo como siempre iba corriendo a hacerlos. Mi primera parada era para comprar jabón y lejía.
 A aquella tienda se entraba por dos calles, la calle Generalísimo y la calle Don Quijote, mi madre me solía mandar casi siempre a por alpiste para el canario, lejía, sosa caústica, o jabón  “Flota”. Aún recuerdo aquellas pastillas redondas grandes de jabón para lavar la ropa a mano en la pila.




 El suelo de aquel establecimiento era muy viejo, de baldosas pequeñas cuadradas y al pasar por la calle Generalísimo el mostrador quedaba a la izquierda a lo largo de la tienda; Un mostrador de madera con una registradora viejísima de esas de las que había que darle a la manivela para que abriese, había estanterías detrás del mostrador con muchos departamentos para clavos, tornillos ,cáncamos, escarpias, utensilios para el campo, para la cocina, etc, etc, se vendían cubos ,cuerdas, alambrera, esparto, estufas, jabones para la ropa, productos de pintura, bombillas, ratoneras, matamoscas ,jaulas, alpiste para los pájaros herramientas, azahones, espuertas, cadenas, etc, etc, etc.



Cuentan que cierto día un representante se presentó en la tienda entrando por la puerta de la calle don Quijote y preguntó, ¿es esta la ferretería de los tontos?, uno de los dueños le dijo -no no, salga usted por donde ha entrado y a la vuelta de la esquina la primera puerta- , el señor salió y volvió a entrar en el mismo establecimiento, entonces el dueño le dijo …¡¡bueno, bueno, ¿¿entonces quién es aquí el más tonto??!!
 Si aquellos señores eran tontos que viniera Dios y lo viese, lo que yo creo es que tenían un humor tan sutil que había que estar a la altura y no todo el mundo encajaba las bromas o los comentarios.
 Aquella clienta estaba mirando una jarra pequeña metálica de aquellas esmaltadas en blanco con un reborde azul, de las que se utilizaban para tomar café y se solían esportillar del culo.






 El dependiente, un señor no muy alto con la cara redondeta, un guardapolvos corto y una boina observó que ella trataba de cogerla con su mano izquierda pero el asa quedaba a la derecha de la jarra….entonces antes de que llegase a agarrarla le dijo - Espera ,espera Maria- , le quitó la jarra del mostrador se dio la vuelta y la dejó donde había otras tantas iguales , cogió una similar, o quizás fuese la misma y dejándola otra vez en el mostrador esta vez con el asa a su izquierda , le dijo, -¡¡esta es para zurdas!!-. La mujer miró la jara y miro al tendero y yo creo que o bien no pilló la broma o pensó que el tendero hacía honor a su apodo. El humor que tenían era fino, fino!!

Yo cogía mi bolsa con la lejía y el jabón y salía atacando a comprar un bote de laca Nelly anca Moya.





 Aquello sí que era una tienda sorpresa auténtica, también había dos puertas y las dos desembocaban en un mostrador que hacía un poco de ángulo. Yo siempre relacionaba la primera puerta con las mujeres y la segunda con los hombres, si entrabas por la puerta de las mujeres llegabas al mostrador en el que casi siempre estaba la cuñada de Manolo o a veces su señora y en la que se vendían cosas de mujeres como lacas, cremalleras , corchetes ,bobinas de hilo, esmaltes pintauñas, perfumes , pintalabios, productos de limpieza, etc etc, también se despachaban perfumes y lacas a granel. Y si entrabas por la puerta de los hombres estaba Manolo o un dependiente o al transcurrir los años su hijo “Moyeta”, y se vendían cosas más “de hombres”: garrotes , boinas, enchufes, bombillas, ferretería, productos para pintores, brochas, barnices, etc.. Había de todo, la tienda estaba abarrotá de objetos , prendas de ropa, cajas de productos de limpieza , casi no se veían las paredes de todo lo que había en estantes o colgado. Y si ahí no lo veías, lo pedías en el mostrador y la persona que te estaba atendiendo atravesaba una cortina y al cabo de un minuto de oírse trastear ,como  por arte de magia cualquiera que fuese tu pedido, salía de detrás de la trastienda. Yo me imaginaba a alguien con una “barita mágica” detrás de la cortina fabricando lo que faltase…seguro que le pedías a Manolo cuarto y mitad de plutonio y salía con un paquetico de detrás de las cortinas!!!. También recuerdo al lado de la entrada a la trastienda el famoso “comprobador de bombillas”…Aquel artefacto por el que pasaban todas las bombillas antes de ser despachadas…tecnología punta!!!...





Recuerdo con mucha nostalgia aquellas tiendas en las que al contrario que en los autoservicios y grandes superficies, todo había que pedirlo y el trato no podía ser más personal, cada producto era despachado por el dependiente y algunos artículos tan solo ellos sabían de dónde cogerlos o por el contrario tenían que utilizar aquella “barita mágica” 

martes, 20 de noviembre de 2012

LA PELUQUERIA DE ABRAHAM


LA PELUQUERÍA DE ABRAHAM

Los sábados no había que madrugar así es que podía estar hasta las tantas metido en la cama pero no sé cómo me las apañaba que sucedía todo lo contrario y a las nueve y media estábamos con el ojo abierto mi hermana y yo. Ese día mi padre , en lugar de hacerlo a medio día ,encendía la calefacción por la mañana temprano ya que pasábamos más tiempo en casa y le echaba carga doble de carbón. Cuando despertábamos, la casa estaba calentita y comenzaba el maravilloso ritual del baño. Aquel era uno de mis momentos preferidos de la semana ,principalmente porque era "solo uno" a la semana (se conoce que nos ensuciábamos  menos), y en casi todas las casas era o el viernes antes del Un, Dos, Tres o el sábado antes de Sabadabadá.




Mi madre llenaba hasta la mitad aquella bañera rosa y nos metía a mi hermana y a mí allí a enjabonarnos el cuerpo y dejarnos más limpios que una patena, (aquello de la patena me sonaba a mi a chino, hasta que años más tarde me metí a monaguillo y descubrí el significado de aquel “palabro”). A mí me gustaba ver como mi hermana disfrutaba del agua y chapoteaba como un pato poniéndolo to perdío y cuando terminaban con ella mientras la secaban y le echaban sus cremas y sus potingues, yo abría el grifo del agua caliente , llenaba un poco más la bañera y gozaba como un enano echándome agua por la cabeza con un cubete rojo de esos que se utilizan para jugar en la playa. ¡¡Lastima de cubo, nació y murió sin ver el mar, el pobre no salió del cuarto de baño!!.




Y allí estábamos los dos en el comedor frente a la tele en blanco y negro tapándonos con las faldas de la mesa y chupándonos el programa de Torrebruno con los tigres los leones , el pinchadiscos Horacio y todo lo que nos echasen por la caja tonta. A mi me gustaba comerme un buen bocadillo de sobrasada o de foigrás y luego remataba la faena con un vasejo de leche con colacao y debajo del mueble de la tele solía haber cuando se acercaban las fechas navideñas una bandeja con pastafloras, mantecados y royetes de anís…y yo que estaba en edad de crecimiento , me “empleaba” en la bandeja hasta que mi madre se percataba y los recogía  con la excusa de que se me quitaría el hambre a la hora de comer…han pasado treinta y pico años y a mi el hambre de la hora de comer “ no se me pasa ni patrás”!!!!!
-Anda (decía mi madre), vete a hacerle una visita a tu padre a la peluquería y te fijas como trabaja ,que es como más se aprende, mirando mucho-
La mujer intuía que no me iba a tirar ni por la física cuántica ni por las ciencias matemáticas…¡¡Vaya que lo que es astronauta como que no me veía!!! Y me mandaba a la peluquería de mi padre que por otra parte era uno de los sitios donde yo era el hombrecillo más feliz del mundo.
Hacía frío , mucho frío , pero en la peluquería de Abraham había otra temperatura , otro clima y otra atmósfera.




 Lo que más llamaba la atención de aquel ambiente era el humo, un humo que se podía cortar, pero no solo era el humo , era también la humedad que provocaba la estufa de butano, una de aquellas estufas catalíticas de butano (una super-ser) que producían una humedad espantosa, las paredes estaban pintadas de pintura plástica brillo para poder fregarlas y en los días de mucho frío con la condensación de la humedad, aquella pared chorreaba que parecía una sauna turca!!.


Yo entraba a  aquel pequeño local que no tendría más de 10 ó 12 metros cuadrados y me envolvían aquellos aromas tan fuertes y peculiares remezclados…olía a jabón de afeitar , a estufa de butano ,a tabaco negro, a humo de puros, a la humedad del pelo cortado acumulado en el cajón de madera, a masaje de afeitado Floid, a polvo de talco, agua de colonia, periódicos , caramelos de la tos, paños limpios para el afeitado….una mezcla que se convertía en un solo olor y era la mezcla de todos ellos..









La peluquería tenía seis o siete sillas para esperar y los sábados por la mañana todas estaban ocupadas por hombres que iban a cortarse el pelo, hacerse el cuello o afeitarse. Yo entraba a aquel pequeño local y antes de que se me ocurriera dar los buenos días un hombre alto que estaba de pié fumando un ducados le decía a mi padre. –maestroooo ya tienes aquí al ayudante!!. Mi padre tenía la navaja en la mano y estaba afeitando a un hombre vestido de negro, un señor con la cara llena de espuma y cuya identidad iba yo adivinando a cada pasada de la navaja .
-Ea pues si algún día quiere ya sabe dónde tiene un sillón para él!!!.
Y así es , allí estaba aquel sillón vacío que en otro tiempo no muy lejano fue utilizado por oficiales de peluquería que ayudaban a mi padre y que con el paso de los años y el adelanto de las cuchillas de afeitar domésticas sería retirado a un rincón de la peluquería y su asiento se llenaría de números atrasados del ABC. 


(es el sillon de la foto restaurado)


El hombre del ducados se agachaba y me repizcaba el moflete…-¡¡tú de mayor cirujano, lo que yo te diga , que yo me codeo con ellos y esos sí que ganan dinero!!-. Aquel señor alto del cigarro inapagable era Goyito “el de las ambulancias”, y siempre me insistía con lo mismo , que me hiciera forense, o cirujano…bastante sabía yo lo que era eso.
-Pues hombre si se hace cirujano menuda alegría para la familia , pero no te pienses que si sigue con la tradición tampoco me va a dar coraje Goyo!!! - decía mi padre-
Giraba el sillón ,echaba masaje de afeitado en la cara del cliente, le daba a la palanca con el pié e incorporaba el sillón que estaba en posición de afeitar, quitaba el paño de cuello y el cliente se levantaba, era un señor alto , vestía pantalón negro, camisa blanca , chaleco negro, se metió la mano en el bolsillo y saco un billete de cien pesetas para pagar, luego busco en un bolsillo y sacó un reloj de cadena, lo miró se acercó a la percha y cogió su sombrero negro y se lo puso…-Ale aquí os quedáis, hasta el lunes maestro!!! . –A pasarlo bien Julian- , respondía mi padre. Aquel señor era Julian Lara , otro incondicional de la peluquería.
Aquel era un lugar de tertulia y siempre había alguien no solo para cortarse el pelo , ni afeitarse , sino como mero lugar de encuentro…Recuerdo a algunos clientes y tertulianos como Julian Lara, Goyito, Juan José Romero, Paco Diaz-Carrasco "el serio", Fortuna, Timote, Rafael “el bendito”, Efren ,Marianito, Manolo Plaza, "Matietas"  Diaz-Carrasco, Antonio el carbonero, Toldos…Allí se discutía de toros , de futbol, se hacían tratos , se vendían coches, se compraban viñas, se hablaba  del tiempo , se corría la voz de quién se había muerto y por supuesto (con Goyito por allí), de quien había nacido.
Cuando pasaba un buen rato y me aburría, hacía mi recorrido por los comercios vecinos de la zona; Al salir de la peluquería a la izquierda estaba el almacén de la Mahou y muchos días en la puerta estaba Antoñico , algunas veces me pasaba al almacén lleno de cajas de Mahou, Pepsi y Mirinda y me daba alguna cosa, un abridor de chapas , un póster de fútbol, un calendario…Muchas veces en la puerta aparcaba un camión enorme de cajas o barriles de Mahou y allí entre “chimeneas” y algún amiguete se lo descargaban ( a mano), en un santiamén. A la derecha de la peluquería estaba Jose Vicente Moya en su pequeña tienda vendía todo tipo de perfumes , cremas , maquillajes , pintalabios, y demás artículos destinados al público fémino, también creo recordar vagamente a su suegro que muchas veces estaba con él y tenía un carrillo con el que llevaba paquetes, Jose Vicente siempre me decía alguna cosa y en verano casi siempre caía un balón de Nivea!!.



Más adelante había una puerta abierta casi siempre en la que se abría un patio que daba a una vivienda y por una escalera se subía a la consulta de don Andrés Navajas. Los sábados se llenaba la clínica del dentista de gente del pueblo y de forasteros de pueblos vecinos, que venían. Yo nunca llegué a subir arriba pero he oído hablar mucho  de ese lugar por lo pintoresco que era. Y a la derecha del patio vivía una señora , la "Carmen de Angulo" le llamaban y vendía joyas y relojes aunque no tenía establecimiento dedicado a ello , era como un negocio de ratos libres.
 Después de este portal estaba la confitería de Andrés , a mí me gustaba ir allí , me gustaba el olor que aspirabas cuando entrabas en la tienda , siempre estaba allí Pepe Andrés y su señora La Rosa , yo pegaba la nariz a los cristales y miraba aquellos dulces y no sabía cuál elegir y tras aquellos manjares se encontraba una estancia un saloncito con un sofá y una tele desde  donde un pequeño Juanfer me saludaba!!. La señora Rosa agachaba la cabeza y me miraba por encima de sus gafas. -¿Qué, te has decidido ya?...uf yo me comería todos, pero al final…-Deme un riñón- Ella lo cogía con las pinzas lo ponía en una servilleta de papel, yo lo cogia , lo olía y le arreaba un bocao bien grande…--mmmmm que explosión de sabor ese bizcocho estaba borracho ,jugoso y tierno , sabía a bizcocho, licor coco y chocolate todo junto y yo me volvía loco y salía de la tienda en completo éxtasis, mis preferidos eran los riñones y los corchos, pero había pezuñas, bambas, troncos, san Marcos, palmeras, milhojas (que eran devoradas en tiempo de vendimia por las forasteras),pastas de te, y otro de mis favoritos , los bocaditos de nata!!!.




Siempre había alguna dependienta, cuando yo era muy pequeño recuerdo a Isabel y luego estaba la Goya , pero a la que con más cariño recuerdo es a Laura Rosillo que con su largo pelo despachaba a diestro y siniestro sin perder nunca la sonrisa!!...
Tras eso, me acercaba a la tienda de regalos de la Vicenta y me asomaba por los cristales, ahí podías ver desde una percha de esas de peluche para una habitación infantil, hasta una alfombra ,pasando por figuras de porcelana...etc, etc, etc...era como la tiendas de los chinos, pero sin chinos y hace treinta y pico años!!!
Volvía a la peluquería, -papá dame dinero pal pastel- le decía con la boca llena de riñón!!!..-Ya verás , se te va a quitar el hambre a la hora de comer-
-Que manía con que se me quita el hambre-…si me comía otros cuatro pasteles de buena gana!!!
¡¡Voy a ver a la prima!!!...esa era la última visita.
Cruzaba la calle adoquinada y entraba en la pequeña papelería de  Aurori, allí estaba mi prima con sus bolis , sus libros , sus folios, grapas , gomas, cuadernos y cartillas y sus fotos de Miguel Bosé, y su música también de Miguel Bosé!!...Y allí me pasaba otro rato bacineándolo to y hablando con mi ella de tonterías -¡que bien me caía la Aurori !-
Hasta que llegaba la hora de comer y me iba con mi padre de la mano a mi casa, por supuesto a comer , porque yo lo de comer eso si que no lo perdonaba.